Saludos a Thomas Mann*Jamís, Fayad 译

Salut à Thomas MannJean-Paul Faucher 译


Como el niño que ya quisiera descansar
Comme un enfant espérant la visite
y ha llegado a la calma del lecho del hogar
Du repos et qui soudain te prie, de son lit,
y todavía pide: “¡No te vayas y cuenta!”
Craignant les assauts de la nuit:
(que así la oscura noche no lo asirá violenta),
“Raconte-moi, ne t’en va pas si vite!”
mientras su corazón palpita atormentado
Tandis que de frayeur, son petit cœur palpite,
sin saber qué prefiere, si estar acompañado
Que lui-même, l’enfant, peut-être ne sait pas
o escuchar que le cuenten historias formidables,
Quelle est sa préférence,
nosotros te pedimos que te sientes y hables.
S’il aime mieux ta voix
Hablamos como ayer, aunque no lo olvidamos.
Ou si plus que le conte, il aime ta présence,
Di que estás con nosotros y nosotros estamos
Ainsi, nous t’en prions, parmi nous, viens t’asseoir.
contigo, todos los que respetamos tu nombre
Nous en avons bien souvenance.
y tenemos problemas a la altura del hombre.
Mais conte, recommence,
Tú que sabes muy bien que el poeta no miente,
Ne nous laisse point choir.
háblanos de la luz que brilla en nuestra mente
Redis-nous que nous sommes…
y, allende lo real, muéstranos la verdad.
Tous ensemble ce soir!
Así juntos podemos vencer la oscuridad.
Tous ceux dont les soucis semblent dignes des hommes.
Haz que, como Hans Castorp, que veía a través
Dis la vérité sans surseoir.
del cuerpo de madama Chauchat, podamos
Bien plus que le réel, il nous faut la connaître.
escrutarnos esta noche. Por tu hablar melodioso
Le poète
no pasa el ruido. Háblanos de lo malo y lo hermoso,
Ne ment jamais!
que del luto al anhelo pueda el pecho ascender.
Dis-nous la vérité. Montre-nous la lumière.
Al pobre Kosztolányi** enterramos ayer
Que ses rais
y, como abrió en su cuerpo el cáncer un abismo,
Eclairent notre esprit d’une clarté première.
Estados-Monstruo roen sin tregua al humanismo.
Tel Hans Castorp qui voit,
¿Qué más vendrá, inquirimos —las almas de horror
Au travers de la chair de madame Chauchat,
plenas,
En nous-mêmes, fais-nous descendre.
de dónde nos azuzan nuevas ideas-hienas?
Tes mots capitonnés,
¿Hierven nuevos venenos que quieren infiltrarnos?
Nul bruit ne pourrait les pourfendre.
¿Y hasta cuándo habrá un sitio en que puedas
Dis-nous le Beau, dis-nous le Mal, fais-nous comprendre.
hablarnos?
Hausse nos cœurs du deuil aux désirs affinés.
Queremos que, al oírte, o nos abandonemos
Kosztolányi, nous l’avons mis en terre.
y que todos los hombres como tales quedemos,
Ainsi que le cancer rongeait son pauvre corps,
y que nuestras mujeres sean libres y hermosas
Ainsi plus d’un Etat, monstrueux et retors,
—todos seres humanos— pues ahora estas cosas
Ronge l’humanité, poursuit le pauvre hère.
escasean. Maestro, siéntate y haz tu cuento.
Frissonnant, nous pensons: “Demain, qu’adviendra-t-il?
Te escuchamos. Y alguno estará muy contento
Quel sera le péril,
nomás que de mirar, aquí frente a estos bancos,
Les cannibalesques idées?
a un europeo entre los blancos.
Prépare-t-on,

Pour mieux nous asservir, de nouvelles cuvées
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De poison?”

Combien de temps encore
* Este poema debía ser leído por su autor, a nombre de la redacción de la revista Szép Szó, como saludo a Thomas Mann con motivo de la conferencia que éste pronunció en el “Teatro Húngaro” de Budapest el día 13 de enero de 1937. El departamento político del Ministerio del Interior, enterado del asunto, dio órdenes a la policía para que impidiera la lectura de la poesía a causa de la alusión que en ella se hace a los Estados fascistas. La poesía fue publicda en el número de febrero del mismo año en Szép Szó.
Se trouvera-t-il un endroit où, librement,

Tu puisses parler… on l’ignore!
** Dezső Kosztolányi (1885-1936), célebre narrador, ensayista y poeta húngaro.
En t’écoutant,
Les hommes que nous sommes
Doivent rester des hommes.
Pas de relâchement!
Et que les femmes, quant à elles,
Restent libres, restent charmantes, restent belles.
Et tous, demeurons des humains.
On les compte,
Car il en est de moins en moins.
Prends place et dans les règles, commence le conte.
Simplement te regarderont certaines gens,
Qui, comme nous, seront à ton écoute,
Heureux de voir, sans aucun doute,
Un Européen, aujourd’hui, parmi les Blancs.


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