Comme un enfant espérant la visite
Como el niño que ya quisiera descansar
Du repos et qui soudain te prie, de son lit,
y ha llegado a la calma del lecho del hogar
Craignant les assauts de la nuit:
y todavía pide: “¡No te vayas y cuenta!”
“Raconte-moi, ne t’en va pas si vite!”
(que así la oscura noche no lo asirá violenta),
Tandis que de frayeur, son petit cœur palpite,
mientras su corazón palpita atormentado
Que lui-même, l’enfant, peut-être ne sait pas
sin saber qué prefiere, si estar acompañado
Quelle est sa préférence,
o escuchar que le cuenten historias formidables,
S’il aime mieux ta voix
nosotros te pedimos que te sientes y hables.
Ou si plus que le conte, il aime ta présence,
Hablamos como ayer, aunque no lo olvidamos.
Ainsi, nous t’en prions, parmi nous, viens t’asseoir.
Di que estás con nosotros y nosotros estamos
Nous en avons bien souvenance.
contigo, todos los que respetamos tu nombre
Mais conte, recommence,
y tenemos problemas a la altura del hombre.
Ne nous laisse point choir.
Tú que sabes muy bien que el poeta no miente,
Redis-nous que nous sommes…
háblanos de la luz que brilla en nuestra mente
Tous ensemble ce soir!
y, allende lo real, muéstranos la verdad.
Tous ceux dont les soucis semblent dignes des hommes.
Así juntos podemos vencer la oscuridad.
Dis la vérité sans surseoir.
Haz que, como Hans Castorp, que veía a través
Bien plus que le réel, il nous faut la connaître.
del cuerpo de madama Chauchat, podamos
Le poète
escrutarnos esta noche. Por tu hablar melodioso
Ne ment jamais!
no pasa el ruido. Háblanos de lo malo y lo hermoso,
Dis-nous la vérité. Montre-nous la lumière.
que del luto al anhelo pueda el pecho ascender.
Que ses rais
Al pobre Kosztolányi** enterramos ayer
Eclairent notre esprit d’une clarté première.
y, como abrió en su cuerpo el cáncer un abismo,
Tel Hans Castorp qui voit,
Estados-Monstruo roen sin tregua al humanismo.
Au travers de la chair de madame Chauchat,
¿Qué más vendrá, inquirimos —las almas de horror
En nous-mêmes, fais-nous descendre.
plenas,
Tes mots capitonnés,
de dónde nos azuzan nuevas ideas-hienas?
Nul bruit ne pourrait les pourfendre.
¿Hierven nuevos venenos que quieren infiltrarnos?
Dis-nous le Beau, dis-nous le Mal, fais-nous comprendre.
¿Y hasta cuándo habrá un sitio en que puedas
Hausse nos cœurs du deuil aux désirs affinés.
hablarnos?
Kosztolányi, nous l’avons mis en terre.
Queremos que, al oírte, o nos abandonemos
Ainsi que le cancer rongeait son pauvre corps,
y que todos los hombres como tales quedemos,
Ainsi plus d’un Etat, monstrueux et retors,
y que nuestras mujeres sean libres y hermosas
Ronge l’humanité, poursuit le pauvre hère.
—todos seres humanos— pues ahora estas cosas
Frissonnant, nous pensons: “Demain, qu’adviendra-t-il?
escasean. Maestro, siéntate y haz tu cuento.
Quel sera le péril,
Te escuchamos. Y alguno estará muy contento
Les cannibalesques idées?
nomás que de mirar, aquí frente a estos bancos,
Prépare-t-on,
a un europeo entre los blancos.
Pour mieux nous asservir, de nouvelles cuvées
De poison?”
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Combien de temps encore
Se trouvera-t-il un endroit où, librement,
* Este poema debía ser leído por su autor, a nombre de la redacción de la revista Szép Szó, como saludo a Thomas Mann con motivo de la conferencia que éste pronunció en el “Teatro Húngaro” de Budapest el día 13 de enero de 1937. El departamento político del Ministerio del Interior, enterado del asunto, dio órdenes a la policía para que impidiera la lectura de la poesía a causa de la alusión que en ella se hace a los Estados fascistas. La poesía fue publicda en el número de febrero del mismo año en Szép Szó.
Tu puisses parler… on l’ignore!
En t’écoutant,
** Dezső Kosztolányi (1885-1936), célebre narrador, ensayista y poeta húngaro.
Les hommes que nous sommes
Doivent rester des hommes.
Pas de relâchement!
Et que les femmes, quant à elles,
Restent libres, restent charmantes, restent belles.
Et tous, demeurons des humains.
On les compte,
Car il en est de moins en moins.
Prends place et dans les règles, commence le conte.
Simplement te regarderont certaines gens,
Qui, comme nous, seront à ton écoute,
Heureux de voir, sans aucun doute,
Un Européen, aujourd’hui, parmi les Blancs.